Rogelio Yrurtia (1879-1950), es uno de los escultores argentinos más importantes del siglo XX. Hijo de inmigrantes vascos, comenzó sus estudios en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, en el curso de Lucio Correa Morales, y en 1899, con 19 años, obtuvo una beca para estudiar en Francia, donde tomó contacto con Auguste Rodin. Su primera gran obra, “Las pecadoras”, le valió el reconocimiento internacional en el Salón de París. En los años siguientes, el Estado argentino le encargó monumentos que hoy forman parte del paisaje y el patrimonio escultórico porteño, como el “Canto al Trabajo” y el Mausoleo de Bernardino Rivadavia en Plaza Miserere, y obras como “La Justicia”, ubicada en el hall central del Palacio de Justicia, además del monumento a Dorrego.
La antigua casa y taller del escultor, en el barrio de Belgrano, funciona hoy como el Museo Casa de Yrurtia (O’Higgins 2390), que conserva su legado. Allí, el centenario del monumento a Dorrego también tendrá su homenaje: a partir de este jueves 27 de agosto podrá visitarse una muestra dedicada al proceso de creación de la obra.
A través de bocetos, dibujos, maquetas, fotografías y documentos de época, la exhibición reconstruye la historia del proyecto, desde el concurso que lo consagró hasta su emplazamiento definitivo en el espacio público de la Ciudad, e invita a descubrir las decisiones artísticas del escultor y el significado simbólico de las figuras alegóricas que integran el conjunto. La muestra pone en valor el patrimonio documental y escultórico conservado por el Museo Casa de Yrurtia, el Archivo General de la Nación y el Museo Histórico Nacional, y puede visitarse de miércoles a domingo, de 10 a 18 h.

